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Esto no es una persona

Retrato generado con IA de una mujer con una pipa, con el texto «Esto no es una persona».
Imagen creada con IA. Interpretación visual inspirada en «La traición de las imágenes» (1929), de René Magritte.

Me intriga cómo Magritte juega con las palabras. Pinta una pipa, escribe debajo «Esto no es una pipa» y nos hace detenernos. Vemos la pipa, claro. Pero no podríamos cogerla.

Me gusta esa pequeña trampa del surrealismo: una frase cambia nuestra forma de mirar una imagen que ya creíamos haber entendido.

En el cuadro que acompaña este artículo, una mujer sostiene una pipa y mira hacia otro lado. Podríamos imaginar quién es o qué está pensando. Sin embargo, ninguna mujer posó para este retrato. Su rostro fue creado con IA.

Podemos pensar en ella como una persona sintética: una representación creada con IA, no alguien que haya posado para este retrato.

«Esto no es una persona» parece una obviedad si hablamos de pintura. En una pantalla, la misma idea empieza a incomodarnos un poco más.

Imaginemos que entramos en una web para reservar un alojamiento. Vemos el rostro de una asistente y le preguntamos si podemos cancelar la estancia. La respuesta es amable y útil. Nosotros vemos una cara y leemos unas palabras, pero la pantalla no nos cuenta si responde una persona, una IA o alguien que revisa lo que propone el sistema.

La escena es inventada. Los estudios recientes no prueban qué sentiríamos en esa situación concreta, aunque ayudan a entender por qué la distinción puede ser difícil.

En octubre de 2026, un estudio publicado en Nature Human Behaviour examinó cómo distinguimos respuestas humanas de respuestas de IA en varias pruebas de lenguaje y visión. Algunas fueron difíciles de identificar. El resultado dependía de la tarea y de si las personas podían hacer preguntas.

En otro estudio, publicado en septiembre, 117 personas de entre 18 y 34 años examinaron anuncios de alquiler vacacional. En la prueba inicial acertaron su origen el 57,4 % de las veces. Un grupo mejoró tras practicar con ejemplos etiquetados, aunque el estudio no comprobó cuánto duraba esa mejora.

Pienso en lo que ocurre cuando usamos un servicio. Podemos prestar atención y hacer preguntas. Aun así, preferiría que una web me dijera claramente cuándo estoy hablando con una IA, cuándo interviene una persona y a quién puedo acudir si necesito aclarar algo antes de reservar.

Me encanta que Magritte nos deje con una duda. Cuando necesitamos decidir, agradecería saber quién hay —o no hay— al otro lado.

Eugénie Morant Vermeersch

Fuentes