
El 13 de octubre leí una encuesta sobre cómo imaginan las personas adultas de Estados Unidos el futuro del trabajo con IA. Un 65 % estuvo de acuerdo en que, si la IA hace que el trabajo tenga menos sentido, las personas perderán parte de su propósito y dignidad.[1]
La encuesta recoge expectativas sobre el futuro. No demuestra qué va a ocurrir ni describe necesariamente lo que pensamos en Europa. Aun así, me dejó dándole vueltas a una cuestión que no siempre aparece cuando hablamos de automatización.
Solemos fijarnos en los puestos que podrían cambiar o desaparecer, o en cuánto tiempo se puede ahorrar. Pero el trabajo también puede formar parte de cómo nos vemos y de cómo sentimos que contribuimos. En la misma encuesta, un 70 % de quienes trabajan consideró el empleo muy o extremadamente importante para su sentido de propósito.[2] Eso no significa que el trabajo dé sentido a todas las vidas por igual. Para algunas personas también puede ser una carga.
Me pregunto quién decidirá qué hacemos con el tiempo que la IA pueda liberar y qué tareas queremos seguir haciendo entre personas. La encuesta no responde a eso. Pero quizá la conversación sobre IA y empleo también debería incluir autonomía, dignidad y quién participa en las decisiones.
Eugénie Morant Vermeersch
