El reto de la sostenibilidad
Durante estos veinte años, uno de los grandes retos del sector industrial ha sido ayudar a la clientela a entender las diferencias entre materiales reciclables, compostables o de origen biológico, para que pueda decidir con conocimiento. Creo que quienes formamos parte de la cadena compartimos una responsabilidad: informar y educar en lo medioambiental.
El reto de la marca
En el sector industrial tendemos a mirar primero al producto: qué ofrecemos y qué prestaciones tiene. Es lógico en un sector técnico, pero ahí está uno de los grandes retos del marketing: hacer visible el valor de una marca coherente, en la que cada catálogo, cada feria y cada mensaje cuenten la misma historia. Trabajando con los equipos comerciales y adaptando mensajes a mercados muy distintos, fui viendo que un mismo producto no se decide igual en todas partes. Porque en B2B también deciden personas, y ahí empezó mi interés por entender cómo deciden.
El reto de un entorno técnico
Durante años trabajé en un sector técnico e industrial donde, en muchas reuniones y ferias, era una de las pocas mujeres presentes. Aprendí a ganarme la escucha desde la preparación y el conocimiento del producto, sin renunciar a mi manera de comunicar. Hoy valoro mucho esa experiencia: me confirmó que la diversidad de miradas enriquece las decisiones.
El reto de venir del marketing
En una empresa donde la ingeniería y el producto ocupaban el centro, el marketing tenía que demostrar su valor cada día: traducir lo técnico en beneficios, medir el impacto de cada acción y tender puentes con ventas, producto e I+D. Ser la única persona de marketing del grupo, con el apoyo de agencias externas, me enseñó a priorizar lo que de verdad tiene impacto y a dosificar mi tendencia perfeccionista: mejor hecho que perfecto, sin descuidar los detalles que importan.

