
Siempre me ha llamado la atención que una frase pueda estar perfectamente traducida y, aun así, no provocar exactamente la misma imagen mental.
Pienso en alguien que cruza una calle corriendo. En francés puedo decir Il traverse la rue en courant: cruza la calle corriendo. En alemán, Er rennt über die Straße: corre a través de la calle.
La persona llega al mismo sitio, pero la frase organiza la escena de otra manera. Traverser me cuenta primero el recorrido. Rennen me habla directamente de cómo se mueve. Correr puede ser un detalle que añado o estar ya dentro del verbo. Como si cada idioma moviera ligeramente la cámara.
¿Qué pasa cuando aprendemos otra lengua y seguimos colocando todo donde lo pondríamos en la nuestra? Podemos conocer las palabras y construir una frase correcta, pero quizá todavía nos falta familiarizarnos con lo que esa lengua suele hacer más visible. Eso me interesa más que buscar una traducción perfecta: observar qué cambia de sitio al contar lo mismo.
Y no hace falta cambiar de idioma para mover el foco. Basta con decir «Marie ha cerrado la puerta» poniendo el énfasis en una palabra distinta.
Si destaco Marie, puedo estar aclarando quién la cerró. Si remarco ha cerrado, puedo querer señalar que no la dejó abierta. Si insisto en la puerta, puede que alguien estuviera hablando de la ventana.
Las palabras siguen ahí, pero ya no estamos respondiendo a la misma pregunta. Me parece curioso cuánto podemos cambiar con la voz, una pausa o un pequeño movimiento de cabeza. También cuánto puede perderse cuando todo eso pasa a un mensaje escrito.
Incluso podemos reconstruir el tiempo a partir de cómo se presenta una situación. En «la persona que estaba junto a la puerta salió corriendo», es fácil imaginar primero a alguien quieto y después el movimiento, aunque no aparezca la palabra «antes». La forma de contar nos da pistas para ordenar lo sucedido.
Estas diferencias no significan que cada idioma nos encierre en una forma de pensar. Influyen el contexto, nuestra experiencia y lo que estamos intentando comprender. Tampoco puedo asegurar que la imagen que me provoca una frase sea la misma que le provoca a otra persona. Pero sí me dejan una pregunta que me gusta llevar a la traducción: ¿he conservado lo que ocurre y también lo que quería destacar?
A veces encuentro las palabras equivalentes y siento que todavía falta algo. Entonces vuelvo a mirar la escena. Quizá había puesto en el centro un detalle que, en la otra lengua, quedaba al fondo.
Fuentes
- Madlener-Charpentier, K. (2025). Information packaging and constructional complexity: Challenges in motion event encoding in L2 German and L2 French. Constructions, 17. ↗
- Baills, F. y Baumann, S. (2025). Prosody and head gestures as markers of information status in French as a native and foreign language. Language and Cognition, 17, e42. ↗
- Marx, E. y Wittenberg, E. (2025). Temporal construal in sentence comprehension depends on linguistically encoded event structure. Cognition, 254, 105975. ↗
- Athanasopoulos, P., Flecken, M. y Vanek, N. (2026). Ad hoc concepts and linguistic relativity: towards an experiential and situated view of language–cognition interactions. Language and Cognition, 18, e20. ↗
